24 de julio de 2017

El sábado vi la de Spielberg El gigante amigable o algo así, no sé la traducción Big Friendly Giant, creo que es en inglés, en el cable. Me acuerdo que tenía muy buenas críticas. Me gustaron el tono, la animación, ciertos escenarios, la forma en que se dibujaron los sueños que están en el centro del cuento de Roal Dahl pero no. No. Y creo que el asunto es el cuento mismo o algo así. La visión bondadosa, absolutamente inglesa de la monarquía y la forma en que se usan helicópteros contra los gigantes malos..., no sé. Me cayó realmente mal.

21 de julio de 2017

En la Feria del Libro del CCK de repente sentí que este gatito me llamaba, y lo traje a casa para leer con Tuki. ¡Qué gran momento nos regaló! No conocíamos a su autora, Márgara Averbach, y ahora somos fans. Lo leímos de un tirón, en voz alta, y en muchos momentos con nudito en la garganta, por la sensibilidad de sus personajes, por su poesía. Cuando terminamos, Tuki dijo "¡Qué cortito!". Y, sí, las páginas vuelan cuando un libro te atrapa. Placer total.


Ayer, creo, o anteayer, mi hija me contó que una señora más o menos de mi edad la paró en la calle y le preguntó si tenía algo que ver conmigo porque ella es igual a mí a la edad en que esa mujer y yo nos conocíamos y viajábamos a la Facultad juntas en el Roca (o sea que fue antes del 81, cuando terminé de cursar la Facultad)... Me impresionó cómo el cuerpo encuentra una forma de perpetuarse, de repetirse..., de seguir siendo a pesar de todo. Y no, tiene razón ella, no me acuerdo quién es... Mis amigas más cercanas en la Facultad, Mónica y Mabel, eran de Capital y no viajaban conmigo. Y soy mala, mala, mala con los nombres..., tanto que a veces me preguntan por un personaje de un libro de hace unos años y no sé quién es si no me aclaran qué hace o algo (a menos que el nombre sea simbólico, ahí me acuerdo, claro). Pero gracias a quien sea por el recuerdo, por la magia del encuentro a través de otra persona, por ese pliegue en el tiempo.

20 de julio de 2017

Ayer, terminé de ver por tramos una película que me recomendó Netflix porque yo había visto (y disfrutado mucho) Dirk Gently's Holistic Detective Agency (La agencia holística de detectives de Dirk Gently).
Se llama I don't feel at home in this world anymore (Ya no me siento en casa en este mundo), y es con una genia inglesa, creo, que se llama Linksley y Elijah Wood. No, no me gustó. Al principio, me pareció bien, ese tono cómico-cotidiano-absurdo que tenía Gently y que yo aprecio mucho. Pero después se poniendo más y más gore y es muy, muy raro que a mí me gusten esos cambios de tono... Creo que es como la comida agridulce, que no tolero, esa mezcla me cae mal, o tiene que estar muy, muy bien hecha, como en la serie Utopía, que sí me gustó. O sea... me desilusionó.
Escribo en la compu, de mañana tengo calefacción solar por suerte (después, empiezo a temblar o enciendo la estufa, una de dos). Y ahí están los dos, el viejo Inti y la rápida Simona. Siempre conmigo. Sandokan anda por ahí..., no sé dónde.



La amistad siempre fue difícil para mí. En la adolescencia era un país ignorado al que nunca me dejaban entrar. Después, durante años, tuve poquitos amigos (muchos conocidos queridos, eso sí) pero amigos del alma. Algunos se fueron en distintos momentos históricos (eso todavía duele aunque seguimos en contacto). Otros siguen por acá. Algunos, los perdí en parte por la grieta (sí) y a otros no, nunca. A los que siguen y a los que no (porque en su tiempo fueron apoyo, espacio seguro, lugar al que volver), gracias por ser y feliz día del amigo.

19 de julio de 2017

Como te dijeron

La carita
abierta, dividida
bajo la cámara.
Las luces, demasiado fuertes.
La pantalla
dura, interesada.
Fuiste lo que te dijeron que fueras.
Dijiste lo que querían.
Mentiste.
Y no mentiste porque ahí estabas.
Te mostraron.

Con tu edad diminuta,
miraste ojos
que te miraban con asco.
Fuiste
lo que te dijeron que fueras
y en esa muerte,
ese asesinato,
estabas solo.
Demasiado.

Los ojos que preguntaban
te querían ahí
y te tuvieron.
Yo me pregunto
cómo habrás cambiado
bajo esa mirada.
Tu frente nueva.
Tus manos cansadas.
Tu cuerpo que es
sin,
que es pura falta.
En eso, no les hiciste caso.
Pero ellos no vieron eso.
Vieron un espacio
a llenar,
una mentira.
que querían hacer,
hacernos.
Ellos no te ven,
como para tantas cosas,
están ciegos.
Una cita que para mí divide aguas. Eso justifica la grieta: "en un mundo de conflictos, en n un mundo de víctimas y verdugos, la tarea de los q piensan es no situarse del lado del verdugo " Howard Zinn

13 de julio de 2017

Están contando en Radio del Plata (una periodista): en el momento que los sacan de la planta, los llevan "a la calle" en un sentido metafórico, uno pregunta:
--¿Están detenidos?
Y uno contesta:
--Estamos desocupados...



No hay mejor resumen creo de la razón del llanto y la enorme tristeza. Ni de las intenciones del gobierno. Que no los defendió, ni va a hacerlo, que tiene el objetivo absolutamente contrario.
Anoche, una noche terrible, espero que la última con el diente este que me tiene como no me tuvo nunca ninguno en mi vida. Una muy, muy mala noche. Pero, lo que son las cosas, tratando de distraerme (soy muy, muy mala para el dolor, sin duda me estoy dando..., no creo en sufrir), justo encuentro en Netflix, creo, una versión teatral, nada interesante excepto las actuaciones de "Un esposo ideal", una de esas obras de teatro super livianas y "encantadoras" (creo que no hay otra palabra) de Oscar Wilde. Con Cate Blanchet..., nada menos. La miré aunque no es lo que realmente me gusta de Wilde (lo prefiero poético como en los cuentos o terrible como en La Balada de la cárcel de Reading), pero era el tono tranqui y medio soporífero que yo necesitaba. Y ayer había terminado de leer el libro de Amélie Nothomb, El crimen del conde Neville (que tiene mucho que ver con el de Wilde: El crimen de lord Saville, creo, lo estoy escribiendo de memoria)... Todo se dio al mismo tiempo. Por si alguien pregunta..., la novela de Nothomb la voy a comentar para el diario... y no, lo francés no es lo mío, aunque hay bastante que decir de ella.

11 de julio de 2017

En este momento, en el cable (mientras esperamos el domingo Game of Thrones, nuestra favorita), vemos dos series del norte norte de Europa en..., sí, Europa Europa, lunes y martes. Hay un algo parecido en estas historias, una de Noruega-Suecia, otra de Islandia, que ya sé, es diferente pero hay mucho en común. A mí me interesan, no me entusiasman. Me cuesta mucho entender esa vida en la nieve perpetua, donde se dan dos pasos y uno se pierde en el frío, donde los colores son siempre, todos, grises y grises y negros y blancos y más grises. Lo cierto es que son historias muy, muy complejas de seguir, tal vez porque los nombres son complicados de seguir y no reconocemos las caras, no sé. Son lentas (eso a mí me gusta menos..., siempre), y muy, muy retorcidas en cuanto a historias. Me cuesta mucho seguirlas pero valen la pena. No son para mí como las yanquis, no, (digo, las yanquis buenas) pero sí me gusta mucho que los personajes sean comunes, no muy lindos, no demasiado heroicos o, en todo caso, de un heroísmo relativo y hasta criticable... Una se llama Testigos Oculares y la otra Atrapados...

10 de julio de 2017

Ayer, me desvelé porque a las 11 era muy temprano y yo me metí con una película de Netflix que se llama The Girl King..., y la película no es particularmente buena, no, pero la historia me voló la cabeza. Una reina (Cristina, se llamaba) de Suecia de la que yo, claro, no sabía nada excepto que había tenido cartas con Descartes y que Descartes (a quien yo no quiero nada, hay que leer el cuento de Pauline Melville El loro y Descartes..., creo yo) había muerto en Suecia por ella. Pero acá cuentan una historia tan pero tan increíble que me desvelé: una reina que estuvo en el poder 10 años, de los 18 a los 28. No quiso casarse, amaba a otra mujer y se sabía, la presionaron como locos tanto los católicos (enemigos de su país) como los luteranos, una reina que quería armar bibliotecas y escuelas y enseñar a leer en el siglo XVII..., y que tanto se negó a casarse que, cuando lo perdió todo (amor y a su consejero y amigo Descartes), en lugar de casarse, designó al hombre que respetaba su "hijo" (no su esposo) y se fue. Impresionante.

9 de julio de 2017

Lugar en el mundo

En este lugar
exacto,
del que conozco los árboles
uno por uno
o casi,
podría sentarme
a mirar los pájaros.
Y quedarme:
ocho, doce horas
de plumas
y alas
y canción y espacio
dominado
y lucha.
A veces,
sé que debería,
que ese mundo que entra por los ojos
es lo que vale,
no el del lenguaje.
A veces,
cuando lo humano
se derrumba,
sé que no es así.
Que hay otras urgencias.
Y sin embargo,
sin alas,
sin canción,
sin plumas,
toda urgencia se acaba.
Toda palabra.



Hace años, cdo yo era chica, salíamos de vacaciones en auto con mis viejos. Eran largos, larguísimos viajes en auto, a Perú, a Salvador de Bahía, a Ushuaia. Cdo el viaje era en carpa a mí me gustaba más el viaje q llegar (nunca me gustó la carpa, sobre todo en lugares fríos como la Patagonia). Me gustaban xq mí vieja leída Erin voz alta y xq llevamos lo de la foto, hecho x mí abuela, en una lata grande. En el dialecto de mis abuelos, era Komish. Ayer hicimos la vez receta q todavía tengo el la fabulosa letra perfecta de mi vieja y en la de mí tía Raquel, la letra de una mujer q no terminó la primaria.... Las hicimos para una reunión de hoy. Me vinieron todos los recuerdos juntos

8 de julio de 2017

A Quiet Passion, de Terence Davies. La vimos ayer. Ahí va mi opinión: yo no soy fana de Emily Dickinson pero su vida, su ser, esa forma especial de escribir sin publicar desde el principio al fin, esa poesía tan pero tan adelantada a su tiempo me parecen muy interesantes. La película me gustó, las tomas; el paso del tiempo; el movimiento de cámaras (en las escenas en que el mundo está en un lugar y ella está claramente al margen, lo cual es profundamente simbólico y está muy pero muy bien pensado); la actuación que es perfecta; la iluminación, tan siglo XIX; los diálogos que uno sabe por el estudio que eran altamente intelectuales en la familia Dickinson; esa vida tan..., tan sin nada de las mujeres de ese tiempo (sin nada pero en el caso de Emily, con poesía). La escena en que dice que le gustaría que la reconocieran (y una sabe que nunca le pasó)... Todo eso me conmovió. Pero la verdad es que si uno no conoce el personaje, es una película claramente europea, muy, muy lenta. Y para quienes no están en el tema..., no sé. Hubo dos o tres a los que no les gustó, me consta y yo entiendo eso. Es para cierto público solamente. No sé si verla puede llevar a alguien a querer leer la poesía de Dickinson, tan pero tan profunda, tan difícil. Hasta cierto punto, me desilusionó aunque no sé qué podría hacerse con esa vida.

5 de julio de 2017

En EEUU, existe un movimiento que se llama #BlackLivesMatter, las vidas negras importan (que tiene que ver con esa nueva forma de linchamiento que es matar constantemente a negros desarmados y no recibir ningún castigo porque basta con decir que uno se "sintió amenazado" para que todo quede bien en la justicia). Acá deberíamos hacer uno que fuera #lasvidasdeabajoimportan Porque eso es lo que está pasando: que si protestás porque tenés hambre, sos delicuente; si rompés bolsas de basura porque necesitás comer, sos delicuente; si armás un sindicato para defender tu salario, sos mafioso; si hacés huelga, sos mafioso y delicuente; si defendés tu tierra ancestral, sos terrorista... Y la seguimos... Así que sí, eso deberíamos formar: contra la meritocracia, una #lasvidasdeabajoimportan. Y habría que agregar: importan más que llegar a tiempo a un lugar en auto; importan más que la limpieza de una vereda; importan más que las ganancias en millones de los dueños de todo.

3 de julio de 2017

Lo que está pasando con la educación es terrible. Ellos dicen directamente que hay que educar para "la acumulación de capital", y para formar personas que acepten todos los modos de producción que destruyen la naturaleza. Meten a Monsanto y las mineras en la escuela para que se naturalice que esa es la forma. Y para que los explotados (esa es la palabra aunque suene anticuada y no lo sea), naturalicen que ellos no merecen, que su deber es producir para el capital de otros, que la escuela es esa institución total que yo enseñé un año en la Facultad a través de textos literarios, esa institución en la que se quiere convertir a los chicos en obreros, mucamas, etc. Me da vértigo y espanto oírlo... y vengo oyéndolo todo el día en la radio.
La falta de humanidad de la ministra Bullrich que ofrece dinero a un hombre para que se baje de un árbol y, cuando se baja, nada..., es una forma terrible de dividir la humanidad entre quienes supuestamente hacen todo por dinero, son... digamos, comprables, y quienes, supuestamente, son puros y hacen todo por mérito. Meritocracia... Para los de abajo, que supuestamente hacen todo por dinero (por supuesto, porque lo necesitan, porque el sistema se los exige), nada. Nada, nunca. El derrame mismo es una filosofía que sería perversa aunque fuera cierta (y es una mentira): primero a los que merecen y si queda, si sobra, te va a llegar a vos, que no merecés. A vos, a quien desprecio. Por eso, también, no quiero a nadie en mi Facebook que defienda la represión..., que defienda este tipo de "civilización" frente a lo que creen es barbarie.

2 de julio de 2017

Bueno, terminamos The Killing. Me gustó mucho (hablo de la estadounidense, la otra no la vi...). La segunda temporada tiene cosas del caso policial en las que no creí (digo, eran demasiado rebuscadas) pero lo que me interesó enormemente fue la pintura de Seattle, ciudad que conocí hace años durante unos días (fui para un congreso de literatura y la recuerdo con mucho cariño aunque, tal como en la serie, llovía todo el tiempo): los marginales y sus vidas terribles (y en eso no hay piedad con personajes muy centrales, lo cual duele y está bien que duela); los políticos y el poder; el poder y sus crímenes; lo que cuestan las vidas comunes de clase media. Eso está muy bien pintado, los diálogos me parecieron fabulosos, las actuaciones impecables. Una mirada muy, muy negativa de todo eso sí y por eso, a mi alma sensible y necesitada, le encantó el final donde de alguna forma las cosas terminan más o menos con esperanza para algunos personajes. Lo agradezco. Por otra parte, desde los recursos narrativos, es una gran pegada, en ese final, volver a escenas que se vieron durante toda la serie en los títulos y no se despejaron hasta ese momento. Una buena "marca de final" que hace que una sepa..., sí, se termina. De las que vi últimamente, la mejor.

1 de julio de 2017

Ayer, después de casi dos meses, cine por primera vez con Odi..., para mí era casi una sensación de sindrome de abstinencia. Fuimos a ver Yo, Daniel Blake de Ken Loach. El cine, en Belgrano (el barrio intelectual, dicen, y debe ser aunque a mí no me caiga, porque "soy de un barrio del Sur"), la pasaba en una sala enorme y congelada (eso, yo lo lamenté bastante, no me saqué el saco en ningún momento, solamente el gorro). Estaba lleno de personas que al final hablaban de "capitalismo asesino", con toda razón. La película me pareció necesaria y me sentí tan cerca: los trámites son eso para mí, un lugar de maltrato absoluto en el que nadie quiere ayudar al que no entiende, al que mira las cosas con sentido común. "Trampa 22", que le dicen: para ir a esta guerra, hay que estar loco pero si uno está loco, tal vez se salve de la guerra. Algo por el estilo. De eso trata la historia. Como siempre en el director inglés, una historia chiquita, de hombres y mujeres comunes, muchas veces al borde de la miseria. Con hambre. La historia me gustó, las actuaciones también. Yo le hubiera sacado varias líneas de diálogo que repetían en palabras demasiado pensadas un mensaje que ya estaba claro pero me gustó y mucho. Y sí, duele. Otro final hubiera sido mejor políticamente pero bueno... Ah, una cosa muy hermosa: cada tanto en ese desierto de maldad donde todo se mide por dinero (pedirle los documentos a los viudos, es lo mismo en Argentina), aparece la bondad humana, la sensibilidad y está en todas partes: un dueño de supermercado, una empleada de la oficina horrenda donde se tramitan las pensiones del caso; un vecino; un compañero de trabajo; un desconocido que se involucra; un patrón de Pyme... Esos momentos, me conmovieron.

29 de junio de 2017

Sin q las cosas de salud se me arreglen del todo... antes de una mala noche, para pasar el rato mientras Odi hacia su primera salida solo a la cena mensual de primos, me vi en Netflix una película que me sorprendió. Se llama Okja, trabajan Jake Gyllenhaal (a mí, me encanta, como actor y en sentido estético...digamos, acá está genial porque es un papel muy alejado de lo que hace siempre), Paul Dano y Tilda Swanson?, nunca supe escribir ese apellido y una serie de actores coreanos muy buenos. Es una fábula tipo para chicos pero no. Se pone muy, muy dura al final. El malo es la corporación, lo cual no es raro en el cine yanqui desde hace años (me vienen cien nombres a la mente, desde Blade Runner hasta Jurasic Park) y la protagonista es una chancha gigantesca, Okja, fabricada desde lo transgénico para hacer dinero. Impresionante...

28 de junio de 2017

Vuelvo en el tren Roca. Oigo como una chica se desespera xq no puede arreglar las cosas para un parcial. Noto al país del "cambio" en el tono de voz, en la inflexibilidad del jefe q no la deja faltar tan seguido (pero los examenes son siempre todos juntos, protesta ella con razón), en el sin salida de la cuestión. No sé qué estudia pero pienso va a dejar. Ella dice "Parece q quieren q deje". Tiene razón, para este modelo conviene una empleada q no falte...

24 de junio de 2017

Hace 23 años, nacía hoy mi tercera hija, la última. Fue una sorpresa. Mis dos hijos anteriores se habían atrasado casi diez días... A ella le faltaban casi tres semanas. Yo ni bolso tenía preparado y esa noche (anoche, digamos), fui al baño y por primera vez en mi vida, se me rompió la bolsa. Me la tomé con calma y con sorpresa. Preparé todo, fuimos al centro. Y el parto fue fácil y rapidísimo y lindo y terminó cuando yo quise. Y el médico (era uno nuevo, porque en el medio, yo había cambiado de prepaga) dijo "¡Qué grande!", porque era un bebé grande para que le faltaran tres semanas, un bebé de más de tres kilos y medio, y yo dije "¡Qué chiquita!" porque mis dos bebés anteriores habían sido mucho más grandes que ella... Hoy, no está en Buenos Aires, así que le mando todos los recuerdos que tengo de los tiempos en que ella todavía no había empezado a tenerlos. Feliz cumpleaños, Selva...

21 de junio de 2017

Hoy estamos en el fondo del año. El sol no se va más lejos. Hoy, empieza a volvernos. A abrirse de nuevo. Desde hoy, cada día, más luz. Cada día más cerca de la primavera. Los brotes lo saben. Se los dije en secreto cuando los vi en las ramas del roble de la casa de al lado. Ellos lo repitieron como un eco. Feliz año, Tierra. Empecemos de nuevo.

20 de junio de 2017

Corrijo galeras de dos libros míos. Siempre me da miedo empezar..., siempre pienso que voy a descubrir que son muy malos cuando ya es tarde para sacarlos de mi vista y que no los vea nadie más. Por ahora vamos bien..., pero para mí es como pasar un examen.
Y al mismo tiempo: hay tanto para corregir todavía. Siempre corrijo detalles de último momento. El lenguaje es demasiado lábil, demasiado flexible, demasiado mágico para que se puede fijarlo en una forma perfecta.


Invierno, invierno, invierno. No lo disfruto, no, pero lo conozco. La fidelidad de los ciclos me consuela, siempre lo hizo. En la calle, todas las hojas de los plátanos están en el suelo, como un tesoro de láminas doradas. Hoy no hay viento así que esperan, esperan para volver a volar. Me acuerdo de pronto de las hogueras de junio en mi infancia, en El Trébol, Ezeiza. Acá no existen pero yo recuerdo esa sensación (horrible para mí) de calor cuando una se acercaba al fuego y de frío terrible del otro lado del cuerpo. Las hojas volvían al cielo en humo. A mi gata le gusta tocar las montañitas de hojas con las patas. Desde dentro de la casa, donde hace una temperatura razonable, es una escena casi agradable. Casi, claro.

16 de junio de 2017

Newton Knight: From this day forward we declare the land north of Pascagoula Swamp, south of enterprise and east to the Pearl River to the Alabama border, to be a Free State of Jones. And as such we do hereby proclaim and affirm the following principles. Number one, no man ought to stay poor so another man can get rich. Number two, no man ought to tell another man what you got to live for or what he's got to die for. Number three, what you put in the ground is yours to tend and harvest and there ain't no man ought to be able to take that away from you. Number four, every man is a man. If you walk on two legs, you're a man. It's as simple as that.


Estos son los principios de Newton Knight para el Estado Libre de Jones que se leen (y son históricos) en la película que comenté el otro día. En una traducción medio rápida y sin cuidado:

Newton Knight: Desde este día en adelante declaramos a la tierra al norte del Pantano de Pascagoula, al sur de la empresa y al este del río Pearl hasta la frontera con Alabama, como el Estado Libre de Jones. Y como tal proclamamos y afirmamos aquí los siguiente principios. Número uno, ningún hombre debe permanecer pobre para que otro pueda hacerse rico. Número dos: ningún hombre debe decirle a otro hombre por qué debe vivir o por qué debe morir. Número tres, lo que uno ponga en el suelo es uno para cuidarlo y cosecharlo y ningún hombre debe poder llevárselo. Número cuatro, todos los hombres son hombres. Si uno camina en dos piernas, es hombre. Es tan simple como eso.

14 de junio de 2017

Ayer terminé de ver en Netflix (es larga, una película pero larga y nunca tengo tanto tiempo) una película con Matthew McConaugh (nunca sé si lo escribo bien pero bueno): Free State of Jones. La película no tiene nada de extraordinario excepto las increíbles imágenes del pantano en Mississippi donde pasan cosas importantes, un lugar encantado, con troncos y agua estancada como si fueran dos bosque invertidos que se tocan las raíces. El resto es una película clásica, sin experimentos ni nada y con un guión que está bien... y de a ratos no tanto, sobre todo al final. Pero la historia que cuenta me fascinó y yo no la conocía. Es una historia un poco "Mesías Blanco" pero no del todo porque hay varios que ayudan y mucho y no son blancos (explico rápido, no como en la Facultad: el Mesías Blanco es un guión, una historia repetida, en la que un héroe blanco, un individuo, salva a los hombres y mujeres de otras etnias (que, aparentemente, no pueden mucho solos, por ejemplo, Mississippi en llamas, Avatar, Schindler, bueno, hay muchas). La cuestión es que en un momento dado, en medio de la Guerra Civil, estos blancos y negros (una sociedad mixta impensable en ese momento en el Sur, arman una especie de condado Free, sin esclavitud, y se lo ofrecen a Sherman, que no lo acepta (no le parece que el lugar sea estratégico). Sobreviven a la Guerra pero no a lo que sigue, donde todo vuelve a su lugar, incluyendo la esclavitud disimulada en otras formas (esa parte sí la sabía). La mejor de las escenas, creo, es una en la que el protagonista, el blanco que empieza con todo eso (junto con varios negros esenciales), lee los principios del país "Jones" que están creando (es el nombre del pueblito en el que viven todos) y los cuatro principios son maravillosos. No me los acuerdo todos pero son "Todos lo que andan en dos piernas y..., son hombres" (o sea, incluyendo los negros); "Nadie puede ser rico si eso hace que otro sea pobre", y dos más que no me acuerdo. Me conmovió. Para conocer la historia, la recomiendo. Las pocas escenas en el siglo XX con respecto a un descendiente dicen MUCHO del racismo inherente a los EEUU.

13 de junio de 2017

No me gustan los 13 y menos si son martes. Me caí mil veces de caballos cuando andaba (años ha) pero el martes 13 en que me caí en medio del campo, al paso, distraída, me quebré el hombro y la cosa fue larga y complicada... Así que no me hace gracia que el día del escritor sea un 13... pero, después de esta explicación sobre mis ideas con los números (amo los pares, desde que eran tanto, tanto más fáciles de manejar en matemáticas en el colegio), feliz día a todos los que intentamos hacer mundos con palabras.

2 de junio de 2017

Ayer en una noche que fue muy accidentada y horrible, seguí con "Dear White People" en Netflix (ya había visto mi adorada "Ripper Street" así que estaba al día con lo que veo en el cable). Es una serie impresionante en muchos sentidos pero creo, con un público muy chico y específico fuera de los EEUU. Es impresionante porque con el foco en unos pocos chicos de universidad en un campus, toca todos los temas, todos los debates, toda la cuestión linguística, del racismo antinegro en los EEUU. En general, a mí no me gustan las series ni las películas de campus estadounidenses. Odié los campus cuando viví en ellos, dos veces, dos meses cada uno, siempre en California. Eran nubes de pe... o burbujas de plástico y el resto del mundo desaparecía en esos senderitos. Me sentí muy, muy mal. Suerte que esa vida no me tocó más tiempo porque me da la impresión de que yo hubiera enloquecido. Como sea, esto es así y sin embargo, en ese ambiente que no me atrae, los diálogos, las citas, lo que se juega en cada intercambio (las fiestas, los insultos raciales naturalizados, el dinero, todo) dicen muchísimo. Enseñan en más de un sentido. Lo del público estrecho también tiene que ver con eso: hay que saber mucho para entender, son de esas series que exigen conocimiento previo: Malcolm X, violencia policial, identificación en la calle, esclavitud, reparación, Obama, el Sur y el Norte, black faces parties, linchamientos, Hughes, Morrison, nombres y temas que se tiran todo el tiempo. En ese sentido, creo que es un poco exagerada la exigencia al espectador. Pero como yo entiendo eso, la estoy disfrutando. Sigo prefiriendo las narraciones en las que no hace falta una previa para entrar (siempre lo voy a sentir así) (digamos, las mejores pelis de Spike Lee) pero me gusta...