19 de octubre de 2017

Yo creo que los poemas no sirven en este momento. No ahora. Ahora sirve la política. Pero yo escribo. Y escribo cuando me golpea el mundo.


18 de octubre, 2017
(A los Maldonado)


Alrededor de este cuerpo
giran el barro y el miedo
y el dolor que brota en cuchillos congelados.
Y las balas.
Alrededor de este cuerpo,
hay ojos de espanto y ojos de cálculo.
Hay palabras.
Alrededor de este cuerpo,
el tiempo se hace girones en las curvas
del agua.
Alrededor de este cuerpo,
caen el día
y el fuego.
Nosotros caemos.
Pero seguimos acá.
seguimos abiertos,
empecinados.
Somos
desde la orilla
y también desde la cara que nos robaron
hace tanto.
Somos todavía.
Respiramos la rabia
y el grito
y el silencio.
El grito sobre todo.
Somos
alrededor de este cuerpo.



18 de octubre de 2017

Querida Márgara, quiero agradecerte mucho por el libro "Los que volvieron", lo tenía comprado, en la lista de pendientes y lo agarré esta semana, ¡justo! Esos que piden ser nombrados, buscados, encontrados... sentí la voz de Santiago en el viento, entre las hojas, detrás de las cortinas, pidiendo que lo encontremos... mientras tanto un cuerpo en el río. Está tan bellamente escrito, me conmovió profundamente. Me acompañó en este dolor tan grande que siento hoy. Te abrazo

Palabras de Paula Martin, en Facebook. 

14 de octubre de 2017

Ayer, Blade Runner. No fui con muchas expectativas. Recuerdo la primera, que me conmovió a pesar de que es ciencia ficción, un género que muchas veces me aburre o me deja a un costado. Sé por qué me conmovió: tenía que ver con la esclavitud en realidad. Y ahí, cuando se vuelve metáfora, me interesa el género. Esta es mejor de lo que yo esperaba. Es interesante que esta vez sea un replicante el que necesita redimirse, ese guión tan estadounidense (desde el western en adelante). Y que otra vez se discuta la humanidad de clases enteras (como se discutió y se sigue discutiendo, ahí está Milagro y los mapuche para probarlo, la humanidad de los negros y los amerindios y tantos otros grupos a los que se desprecia), y que se copie y se busque un parecido con la estética de mundo horrendo, sin colores, sin luz, sin sol, de la primera. Me gustó, la verdad. Hay algunos detalles que a mí, no me cierran, digo, a nivel argumento pero bueno..., no tiene por qué cerrar todo. La vuelta de tuerca (porque hay una vuelta de tuerca, claro), como siempre, me tomó por sorpresa pero no a Odi (él esas cosas las ve venir más que yo). Me habían dicho (mi hijo, Dante) que para él eran dos películas. Estoy de acuerdo pero no en el momento en que se da el cambio. Para mí, el momento del cambio es para los últimos..., digamos, veinte minutos, media hora, cuando se convierte mucho más en una de acción. Esa parte me cansó..., sobre todo porque tiene que ver con el mar y yo ni siquiera la miré, no del todo. Me hacía falta ir al cine..., demasiado tiempo que no iba.

13 de octubre de 2017

Ya van dos noches en que sueño con edificios y lugares raros. El de anoche, más tranquilo, medio lo perdí ahora (se me escurrió en las horas en que estuve laburando en casa, yendo el súper como todos los viernes, escuchando radio, y más). El anterior..., bueno, fue una pesadilla y esas me las acuerdo más (por desgracia). El mar, claro. Todas mis pesadillas tienen que ver con ese lugar aterrorizante y terrible que es para mí el mar cuando tiene olas (cuando no las tiene, trato de olvidarme de que podría tenerlas en un segundo; solamente me es amable cuando me protege una bahía, un arrecife, algo que lo transforma en laguna, en chato, en dulce). Iba a visitar a Odi a la cárcel (estaba ahí, sí, yo fui muchas veces a cárceles, di clase tres cuatrimestres en distintos años en Devoto y en Ezeiza). Era un edificio con patios y medio derruido que estaba solo en una isla. Una isla del tamaño de..., digamos, una manzana. No más. Nos veíamos, charlábamos y después me echaban. Pero para tomar el ferry de vuelta (ni idea de lo que había pasado cuando llegué) había que nadar hasta el ferry. En medio de las olas. Yo las miraba con espanto. Metía un pie en el agua. Después decidía que no, que de ninguna manera pero cuando quería volverme, los guardias me decían que no. Que no me dejaban quedarme hasta que el mar se tranquilizara. Lo último que vi fue la espuma de una olaza enorme..., que me esperaba con la boca blanda y abierta, como todas las olas. Sentí el agua en la mano... y me desperté inmediatamente... Por suerte. Sandokán tenía la nariz fría apoyada en mi mano... Supuse que quiso salvarme así que lo abracé.

11 de octubre de 2017

Ayer, Outlander. En este momento, es mi serie preferida (en otros, está Game of Thrones, por supuesto). Es una rara combinación de amor, política, historia (mucha historia inglesa, escocesa, estadounidense pero menos). Mientras miraba el capítulo de ayer (por el cable, no consigo para nada entrar en Fox tipo Netflix así que la grabo por el canal, porque me es difícil verla en el horario correcto, que es lo que me gustaría hacer), me puse a pensar en el concepto de "scene a faire"(sorry, no sé cómo poner los acentos franceses en este teclado y no tengo tiempo de investigarlo). El centro de la serie es el género "de amor". Y ese es uno de los géneros que me encanta en cine y serie (no en literatura) y uno que miro solita porque a Odi no le gusta mucho, así como Odi mira ciertas pelis (de miedo, de acción tipo James Bond, ciertas que unen terror con ciencia ficción). La que me enseñó el concepto de "scene a faire" fue mi mejor profesora de literatura de la historia, en el Lenguas Vivas, María Elena Passeron. Creo que es la base de la emoción que sentimos los que vemos "de amor"... Digo, el recurso principal. En todo el capítulo, la protagonista estuvo decidiendo si volvía o no con el hombre que ama (porque en este género occidental, hay una única pareja perfecta, idea que yo no comparto por cierto, pero que puedo adoptar cuando, como en esta serie, además, la mujer tiene una vida propia, estudia, trabaja, es absolutamente creativa y ella misma, por fuera del "amor"). El momento de la reunión después de años y años de separación se fue atrasando y atrasando y la emoción era cada vez más grande. Yo creí que iban a dejar la reunión, el reencuentro, la "scene a faire" para el capítulo siguiente. Pero no lo hicieron... Y sí, sí lo hicieron... Eso fue fabuloso. La forma en que lo resolvieron fue muy inteligente y muy sorprendente porque cambió los roles masculino-femenino. Me encantó. No digo más por si hay quien sigue la serie.

10 de octubre de 2017

http://whiteravens.ijb.de/book/776



https://www.clarin.com/cultura/literatura-juvenil-libros-argentinos-premiados-alemania_0_r1jtzNVhW.html

El artículo en Clarín sobre los White Ravens.

5 de octubre de 2017

Una buena, buena, buena en estos días aciagos: ¡¡¡"Los que volvieron" es uno de los 200 White Ravens de 2017!!! Me acaban de avisar. #WRlist2017

Anoche, vi en una cena-cine en Palermo una de Scola que me debía hacía mucho: "Nos habíamos amado tanto". No sé por qué me la fui salteando. Me pareció hermosa, tan tana y tan llena de cine de otros (muy llena de citas, como saben casi todos pero no sabía yo, aparecen Fellini y De Sica y Marcello...) y sin embargo (no me gustan la autorreferencia ni en literatura ni en cine), tan llena de mundo... Fascinante. Esa risa amarga que tienen las comedias italianas y que a mí me gusta tanto más que otros cines europeos... La pasé muy bien. Y comimos..., como tanos, claro. Cuando tenga fotos, cuando me lleguen, las pongo.

3 de octubre de 2017

El Colectivo LIJ denuncia la interrupción de planes nacionales relacionados con la lectura
Luchar para poner un límite a lo intolerable
Los autores de literatura infantil se pronuncian ante los cambios en Educación y la violencia contra niñas y niños.
“Es aberrante que en las escuelas se persiga a docentes y alumnos que hablan de política”, dice el LIJ.
“Es aberrante que en las escuelas se persiga a docentes y alumnos que hablan de política”, dice el LIJ. 
Pasar de la indignación en las redes y círculos privados a la acción: la poca o mucha que se pueda. Proponer pública y colectivamente: poner, como se dice, el cuerpo. Eso es lo que un amplio grupo de escritores, ilustradores, editores, narradores y trabajadores de la literatura infantil y juvenil vienen haciendo, desde principios del año pasado, reunidos en lo que denominaron “Colectivo Lij”. En una reciente carta abierta expresan su “preocupación por las políticas culturales actuales”, denuncian “la interrupción de propuestas y planes nacionales” relacionados con la lectura, y advierten sobre “las políticas educativas que se pronuncian en contra del diálogo franco y abierto entre docentes y estudiantes, proponiendo, incluso, a los docentes que denuncien a aquellos jóvenes que se pronuncian políticamente en el ámbito escolar”. Cuentan que a varios de ellos, en sus habituales visitas a escuelas, les pidieron expresamente “que no se hable de política”. Hoy marchan al obelisco junto a los Núcleos y Colectivos Culturales.  
Cuentan sus impulsores que el Colectivo “arrancó” con fuerza, y también con estupor, tras la represión a la murga Los Auténticos Reyes del Ritmo, en la Villa 1-11-14, la primera “gran acción” de Gendarmería y la Policía Federal con el gobierno actual, a mediados de enero de 2016. “Esa murga, hay que recordarlo, estaba llena de niños. Escribimos una carta abierta y pusimos a circular, en las redes y en algunos medios periodísticos, ilustraciones, poesías, relatos para expresar lo que sentíamos: que hay cosas que son intolerables, y que si nos dedicamos a escribir, ilustrar, narrar, editar para chicos, no podíamos callar”, repasa el escritor Mario Méndez. Con ese material editaron luego el libro Hasta la vida junto al Espacio Cultural Nuestros Hijos, que las Madres de Plaza de Mayo sostienen en la ex Esma. El compromiso de este colectivo se amplió con ese gesto: donaron todos los derechos al espacio, ahora desfinanciado por el Estado, y se ocuparon de que en cada presentación de sus libros, en cada lugar del país, e incluso en el exterior, estuviera también este libro colectivo, reponiendo de este modo tanto la denuncia por la represión como por el desfinanciamiento que sufren las Madres. Tras aquella represión a la murga, los gendarmes fueron defendidos por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien eligió fotografiarse con ellos antes que investigar y solidarizarse con las víctimas. Hace unos días fueron procesados por la Justicia.  
Junto a aquella necesidad de poner un límite ante lo intolerable (el ataque directo a niños y niñas), los miembros del colectivo LIJ, entre los que se cuentan los más destacados y editados autores actuales, decidieron pronunciarse ante una cantidad de cambios en las áreas de cultura, educación y derechos humanos: “La compra de libros por parte del Estado para distribución entre familias que tenían poco o ningún acceso a la lectura, cuyo principal logro es la creación de lectores. El apoyo a las bibliotecas populares de todo el país, con inversión en libros y en capacitaciones. El desarrollo del Plan Nacional de Lectura, que permitió que muchos de nosotros llegáramos a ciudades y pueblos de todo el país, a encontrarnos con docentes y niños lectores. La defensa de los Derechos Humanos, con los que nos sentimos identificados y comprometidos”, enumera la escritora Silvina Rocha. “Actualmente, este plan continúa, pero en los hechos nos es imposible saber qué hace, no se ven acciones en ninguna parte. La diferencia con lo que conocimos antes es completa”, agrega Márgara Averbach, otra destacada escritora. “Fuimos a preguntar en qué estado estaba el plan y sólo encontramos respuestas vacías, porque la gente que quedó a cargo no sabe responder, ni ellos saben qué tareas cumplen o los lineamientos a seguir. Eso se llama ‘vaciamiento’”, define Rocha. Sandra Comino, también escritora y además investigadora, formó parte del anterior Plan de Lectura, y compara: “se garantizaba la lectura como un derecho, no sólo se enviaban libros a las escuelas sino que se capacitaban docentes. Eran políticas donde la mediación y la inclusión lograban un acompañamiento en la construcción de un niño lector. Hoy todo ese trabajo está absolutamente desmantelado y vaciado”. 
–¿Por qué decidieron hacer el pronunciamiento público de la carta abierta?
Mario Méndez: –Decidimos que había que sentar posición, dejar bien clara nuestra posición política. Debíamos manifestar que estamos, como la mayoría de la población, muy conmovidos con el regreso de la represión y la desaparición forzada de Santiago Maldonado, y sumar nuestra voz para  decir alto, y ya, antes de que avancen más contra nuestros derechos y deshagan los logros conseguidos en más de treinta años de democracia recuperada. 
–¿Por qué hablan de políticas educativas “en contra del diálogo franco y abierto entre docentes y estudiantes?
Sandra Comino: –Porque no hay una mirada a la escuela pública. Pero sobre todo no existe la posibilidad de diálogo, porque para que exista diálogo falta escuchar. Y pasa todo lo contrario. Hay una necesidad de despolitizar, de callar, de apagar todo tipo de discusiones…
M. M.: –Y porque a los docentes que responden a las lógicas inquietudes de los estudiantes, se los denuncia “por hacer política”, porque se pretende imponer una reforma educativa sin consultar a los docentes, a los gremios, a los estudiantes, porque se reprimió o amenazó con la represión a los chicos de las tomas, porque el “clima de época” hace que en las instituciones educativas no se discuta de política, como si esto estuviera mal.
M. A.: –Se toman decisiones que cambian profundamente la idea de educación, sin que haya ninguna instancia de debate entre docentes, autoridades de educación y estudiantes. Cuando los estudiantes protestan porque no se escuchan sus inquietudes, la primera respuesta es la represión, la declaración de ilegalidad, la persecución. Lo mismo sucede con los docentes que protestan porque no ha habido Paritaria Nacional. Y con acciones como las que se están viendo actualmente contra los docentes universitarios, terciarios y secundarios que quieren discutir la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Todas las decisiones se toman en pequeños círculos de poder a los que es imposible acceder, y ni siquiera se acepta el derecho a protestar. 
El domingo, el Colectivo LIJ volvió a marchar organizadamente, en la marcha por Santiago Maldonado. Hoy participará del Encuentro de la Cultura, en el Obelisco, junto a otros sesenta colectivos artísticos y culturales. En su próxima asamblea la escritora Graciela Rendón, miembro del colectivo y residente en San Martín de los Andes, hablará de lo que está pasando en la Patagonia. A futuro ya piensan en ofrecer charlas en centros de formación docente, conscientes de que es allí, donde se forman los futuros maestros, donde hay mucho para trabajar. El Colectivo Lij está en marcha. 
Terminé Tabú, primera temporada. Me pareció fabulosa. Me interesan los temas, el personaje me parece increíble, todos trabajan bien menos una que por ahora ya no está más. La reconstrucción del momento 1800 y piquito, más o menos justo cuando se termina el comercio triangular de esclavos, impecable e impresionante. Todo me llama, el racismo, las ideas de justicia e injusticia, los ricos y nobles de Inglaterra que se creen con derecho a todo y lo tienen, la independencia de los EEUU, recién terminada y sus espías crueles... La están dando de nuevo en Fox..., seguramente vendrá la dos. Espero... Mientras tanto,me sigo regodeando con Outlander...

29 de septiembre de 2017

Para salir un poco de la política, la indignación y demás, series. Estoy viendo varias. En general tengo una que compartimos con Odino y vemos más despacio (yo miro más porque me duermo más tarde, a veces tengo sueño pero si me duermo temprano después me despierto temprano y eso me deprime mucho, no es momento de jugar con eso..., no es un buen año), y alguna que veo yo sola (a él no le interesa). Pero ahora hay varias en la televisión (no Netflix y nosotros no vemos en la web) y las sigo no siempre el día exacto (muchas están a la hora en que vemos las de Odi) pero sí grabadas la noche siguiente, más tarde.
Hago una lista:
-Outlander. Esa es mi serie culposa, digo sé que no es arte..., ¿y qué? La parte política está realmente bien: esa historia sobre las rebeliones de las Tierras Altas (highlanders) en Escocia me fascina. Pero a mí me gusta por lo otro, porque es de amor y un amor enloquecido, con dos personajes muy queribles (yo, ya lo dije, necesito eso, no tolero los personajes odiosos, los "Breaking Bad" o los mafiosos, no en una serie, directamente me retiro si son así; cada tanto, necesito esa visión casi inocente de la humanidad, para respirar). Así, culpa o no, eso es el disfrute puro, el conmoverme como cuando tenía quince años. Me hace muy bien. A veces veo alguna parte más de una vez.
-Tabú. Esa serie es realmente buena y vale la pena para mí, que hago EEUU: la época es fascinante, 1800..., recién independizado el país, comercio de esclavos (terminaría en unos ocho años pero seguía), guerras indias, guerras con Inglaterra. Y la historia me fascina. Tom Hardy, impresionante. Gracias, Dante, por recomendarla. Esa la vemos juntos así que voy despacio.
-Terminamos The Expanse, en Netflix. Esa, en cambio, no es lo mío. La ciencia ficción no lo es. Me interesó apenas el problema político en un mundo dividido en tres, no dos, bien dialéctico, y el personaje de la política mayor me gusta. El resto, las aventuras en Marte, la Tierra y el giro medio teológico me cansaron pero la puedo ver. Hay "buenos". Una chica, negra, que me gusta; un hombre blanco que no me gusta ni como actúa, ni como es el personaje ni en lo físico. La seguí, la terminamos.
Todo eso, en estos días para zafar de demasiada carga, en lo internacional, en lo nacional, en lo personal... Sirve.