16 de diciembre de 2017

Ayer, como no prendió la serie que intentamos (no me gustó nada The Sinner), vimos Jim and Andy, el documental sobre la filmación de la vida del cómico Andy Kaufman con Jim Carrey. Me impresionó, cierto: Una locura completa lo que le pasó a Carrey, ese no poder salir del personaje... Ahora..., no, digamos que no es lo mío ni la locura, ni el personaje de la Andy Kaufman y entiendo profundamente la desesperación de Milos Forman (que no me simpatiza mucho aunque lo admiro como director). Lo que me impresionó fue la profunda reflexión de Carrey, el cambio físico que era capaz de llevar a cabo con los personajes (se ve con los cortes), su... inmensa tristeza. Recuerdo las tres películas en las que realmente lo amé (son pocas y nada parecido a La máscara, ni Tonto, retonto etc): The Truman Show, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y The Majestic... El otro extremo que Andy Kaufman.
Gracias, Alejandra Rogante, por el comentario de "Hablar sola" en Calibroscopio Diciembre.
En todas partes, la poesía Por Alejandra Rogante
Con el pequeño libro entre las manos, me maravillo y subrayo: “a mí me llama el mundo. Los poemas que me asaltan vienen desde ese mundo que gira fuera de mí y fuera de los libros. Son políticos porque no quieren ser solamente lenguaje. Son emoción porque, para mí, la política y la emoción van juntas, se dan al mismo tiempo. Como una piedra que golpea un charco, la ...
Ver más
Ayer, Good Time, cine indie. Una película a la Cassavetes, profundamente trágica y terrible, en un Nueva York nada turístico que empieza con una imagen de la ciudad frente al abismo y termina, o casi, con una toma que convierte a los hombres en ratas en un laberinto. La sufri y me pareció excelente.

13 de diciembre de 2017

En realidad quería sacar una foto pero sin anteojos me hago lio. E esta es la historia. Cdo yo empecé a venir a Capital a los 17, 18, ya había en esa esquina de Garay y Perú un vivero y una diminuta araucaria plantada. Cdo paso la saludo. No puedo subir el video pero bueno...



Ayer, como no prendió la serie que intentamos (no me gustó nada The Sinner), vimos Jim and Andy, el documental sobre la filmación de la vida del cómico Andy Kaufman con Jim Carrey. Me impresionó, cierto: Una locura completa lo que le pasó a Carrey, ese no poder salir del personaje... Ahora..., no, digamos que no es lo mío ni la locura, ni el personaje de la Andy Kaufman y entiendo profundamente la desesperación de Milos Forman (que no me simpatiza mucho aunque lo admiro como director). Lo que me impresionó fue la profunda reflexión de Carrey, el cambio físico que era capaz de llevar a cabo con los personajes (se ve con los cortes), su... inmensa tristeza. Recuerdo las tres películas en las que realmente lo amé (son pocas y nada parecido a La máscara, ni Tonto, retonto etc): The Truman Show, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y The Majestic... El otro extremo que Andy Kaufman.

11 de diciembre de 2017

Terminamos una de esas "series limitadas", como las llaman ahora (nosotros las llamábamos "miniseries"). Se llama Godless y algo dije de ella antes. Me gustó enormemente pero hay que tener en cuenta el gusto, claro, como siempre: yo soy fanática del western contemporáneo posterior a 1960, no el clásico, ese solamente en algunos pocos casos. O sea..., como les pasa a otros con el terror o con las bélicas (dos géneros que yo no quiero ver y que veo en contadísimas excepciones), si la cosa es buena y pertenece al western, a mí me va a entusiasmar sin duda alguna.
No sé cómo se las arregla esa historia para meter en 7 capítulos solamente gran parte de los temas y tópicos del western: los lugares, desde el pueblito de madera con iglesia y cementerio hasta la casa aislada y las praderas abiertas, desde el río hasta los desfiladeros y el desierto hasta el duelo, la partida, la banda de bandidos cruentos, los trenes, las diligencias, las armas, la ganadería, los saloons y los burdeles, el pianista, el bar, el whisky, los bellos, adorados (para mí) caballos, el maestro y el discípulo, las tribus indias de las Grandes Praderas y los negros con sus asentamientos, y por supuesto..., la plata y el oro y la ley. En este western, hay mucha historia: aparecen desde la Guerra Civil (que ya está en los clásicos como punto de partida) hasta el Tren Subterráneo que sacaba esclavos fugitivos del Sur Estadounidense y los Buffalo Soldiers negros. El hecho de que el pueblito principal se llame La Belle y esté habitado en un 80 por ciento por mujeres..., me fascinó. Los personajes femeninos no serán los principales pero son excelentes y la aparición del arte y cierto tipo de amor (no espoileo, en lo posible), impecable. Buenas actuaciones. El malo, Jeff Daniels, increíble y en el fondo es un personaje profundísimo. El final, en cuanto a él, de lo mejor. Un único error: no me gustó que se condenara así, sin esperanza a cierto amor interracial y que los negros fueran, como en el western clásico los amerindios, las víctimas... Pero fuera de eso, realmente maravillosa serie. La presentación, inolvidable.
Ayer, "La batalla de los sexos". La verdad es que la vimos muy incómodos, xq solamente la daban en un cine diminuto y estábamos demasiado cerca. Pero me pareció muy buena. El problema del machismo y del prejuicio, de la homofobia, con buenos diálogos, ritmo, Emma Stone excelente, Steve Carrel menos. La pasé muy bien. Me quedo con la maravillosa Little Miss Sunshine pero esta también es mi estilo de comedia.

6 de diciembre de 2017

Después de Trapani, íbamos a Agrigento, a ver los templos griegos, sobre todo (ni siquiera entramos a esa ciudad, nos quedamos en una casa de las afueras, cerca del parque al que no podíamos llegar, era increíble, algo así como Alicia y el jardín de la reina). Pero en el camino íbamos a ver dos cosas: las salinas de Trapani y Marsala. Las salinas, nos las perdimos o casi (apenas unas fotos desde la ruta, sin parar), la "tra non molto" no nos llevó bien, no supimos cómo buscarlo..., seguimos de largo. Pero Marsala fue hermoso. Mientras T se quedaba en el auto (no se sentía bien), estacionamos cerca del mar y caminamos hasta la parte antigua. Y es una ciudad increíble: hay un mercado con arco de entrada, una especie de plaza cerrada con dos árboles mágicos y una fuente en un cuadrado con piso de mármol y las calles..., las calles tienen piso de mármol. Las cúpulas tocan el cielo en todas partes. Hay algo..., detenido y al mismo tiempo fluido en el aire. Esa parte de la ciudad, sobre todo la fuente y los árboles parece un lugar con un carácter indefinible y sin embargo decidido... Blanco, sin duda. Claro. Fue un ratito pero yo no me olvido. Del vino, no digo nada: no lo probamos y seguramente, como siempre que tomo bebida alcohólica, lo que para otros es "dulce" para mí es demasiado amargo... O sea, dudo que me gustara. Ah, el cine, lejos, frente al barrio, me impresionó la soledad del lugar y ese tono a Cinema Paradiso, a cine de pueblo...


Rumbo a la Feria de Frankfurt

Literatura juvenil: dos libros argentinos, premiados en Alemania

"Los que volvieron", de Márgara Averbach, y "Matilde", de Carola Mártinez Arroyo, ingresaron al catálogo White Ravens.   

Literatura juvenil: dos libros argentinos, premiados en Alemania
Averbach. Entre otros reconocimientos, recibió el Diploma al Mérito Konex en 2014.

Se trata de uno de los reconocimientos más importante en el género de la literatura infanto-juvenil. Dos autoras que publicaron en Argentina fueron incluidas en el catálogo White Ravens que cada año elabora la International Youth Library, con sede en Munich, Alemania. Se trata de Márgara Averbach (Buenos Aires, 1957) y Carola Martínez Arroyo, nacida en Santiago de Chile.
Publicidad

You can close Ad in 5 s
Ese catálago distingue títulos del género juvenil publicados el año anterior por su prosa, temática y diseño. Los autores reconocidos en esta edición serán presentados el 12 de octubre en la Feria del Libro de Frankfurt. A Averbach se la premió por Los que volvieron, publicado por Sudamericana. Martínez Arroyo, por su parte, fue reconocida por Matilde, que llegó a las librerías bajo el sello Norma.

Literatura juvenil: dos libros argentinos, premiados en Alemania
Carola Martínez, autora de literatura juvenil
Ese reconocimiento, en rigor, cada año se otorga a 200 títulos. Se evalúan obras de 56 países y publicadas en más de 30 lenguas. En la nueva edición también ingresaron al catálogo global White Ravens seis obras presentadas en España, tres en México, tres en Colombia, además de un libro de Chile y otro de Venezuela.
Los que volvieron cuenta la historia de un grupo de alumnos de una escuela santafesina que lleva adelante una investigación sobre dos NN enterrados en el cementerio local y descubren hechos dramáticos ocurridos durante la última dictadura. Matilde, por su parte, relata el devenir de una niña que espera el regreso de su papá, sin entender qué sucede, mientras gobierna el régimen militar en Chile. Dos historias para chicos sobre las dictaduras latinoamericanas.
Después de ver dos capítulos de Godless, puedo decir algo. Empecemos x los gustos, yo siempre insisto en eso (ayer, en la reunión de fin de año de Loqueleo hablábamos de quienes nos sentimos discriminados no en fiestas de ese tipo, ahí entiendo, sino en reuniones más familiares xq como somos la minoría en gustos nunca hay lo que realmente nos gusta: soda en lugar de agua, vino blanco y no tinto, sidra y no champán). Para que les guste esta serie tiene que gustarles el western. Yo soy fanática. Dentro del género, x ahora, se las arregla para usar todos los clichés y esquemas y ritmos en una historia con detalles nuevos. La iluminación, ese volver a la luz totalmente natural, es grandiosa, sobre todo de noche. Y lo que no tiene es personajes simples. Es claramente un western contemporáneo... Maravillosa la presentación. Actuaciones muy interesantes. La disfruto mucho más que a Alias Grace.
¡Gracias x mandármelo, Jorge Lacuadra! Lo comparto xq junto con otros más famosos, "Thowra" me cambió la vida. No fue cualquier libro para mi. Ese verano, ni idea de qué edad tenía yo..., era chica, nos quedamos todo el verano en Ezeiza después de un viaje en auto y todos los fines de semana mamá y papá me traían un libro de esa colección, novelas sobre animales. La serie de Thowra me fascinó y me gustaron Kpo la pantera, Sirga la leona, y una mucho mejor en lo literario, Corazón salvaje, más realista. Esos libros no me los olvidé nunca. Ver la tapa de nuevo me conmovió. Lo tengo ahora pero en inglés...

4 de diciembre de 2017

Ayer terminamos "Alias, Grace". Al final, mejoró un tanto, se volvió reflexiva y sobre todo, simbólica, lo cual a mí me encanta. Pero no me gustó demasiado. No hasta los últimos dos capítulos. La dimensión simbólica, que es todo un comentario sobre la condición de mujer (es decir, uno de los grandes temas de Margaret Atwood) llegó tarde para mí. Antes..., todo me parecía una especie de lista de las cosas de que hablamos cuando hablamos de mujeres, esencialmente, las instituciones totales que nos imponen desde loqueros hasta cárceles pasando por servidumbre y abuso. Lo que sí me gustó: actuaciones, excelentes; ambientación, también; la mención de la Historia de Canadá me interesó mucho (soy bastante ignorante, excepto en cuanto a algunos detalles sobre la relación con las naciones amerindias); el uso del color, sobre todo en la granja del final, la del crimen; la cuestión de las artes ocultas como mesmerismo, espiritismo, hipnosis, y lectura de palmas..., me pareció excelente.

2 de diciembre de 2017

Ayer, "Al desierto", en el Abasto. Creo que no voy ahí desde hace años... Después comimos con una amiga en Carlita, lo cual nos hacía falta a los tres. Este año hacen falta amigos. La película no me gustó. Me gustaron las actuaciones, mucho, pero tiene para mi problemas de guión. No entendí a los personajes, no entendí el cbio en ellos. El paisaje de la Patagonia, bello e imponente, eso sí. Y sin duda es una historia de "cautivas".

1 de diciembre de 2017

Ayer, además de un capítulo de Alias Grace (que, cuando termine, comento pero adelanto que no me gusta tanto como esperaba), me vi Hidden Figures, una de las tres negras que eran parte de la NASA cuando se mandó al primer hombre a la órbita, John Glenn, después de Gagarin, claro está. A ver: la historia me interesó, porque hay racismo y machismo y hay pequeños detalles que están bien pero la película es mala. Demasiado Guerra Fría (bueno, era el momento, pero la forma en que se hace...), demasiado patrioterismo... y cierta simpleza tonta demasiado individualista, tan yanqui. No, no me gustó. Me quedo, eso sí, con el detalle del baño para negros (ella tenía que correr un kilómetro y medio de ida y otro de vuelta y se llevaba los papeles para seguir trabajando y la forma en que reacciona al final cuando el jefe la reta por no estar en el trabajo..., porque no lo vio, claro está), y el del café... Buenas actuaciones, eso sí. Me gustaría una buena película sobre la misma historia.

30 de noviembre de 2017

La muestra de Ai Wei Wei. Bueno..., lo que me suele pasar con el arte conceptual..., lo entiendo (pero necesito la explicación) y lo entiendo en la frente, no más abajo. O sea..., no me mueve. Lo lamento, es así y no me refiero a Ai Wei Wei en particular, no, sino a casi todo el arte conceptual. Por eso, yo digo siempre: hay gustos, sí. No hay nada que hacer. Si no hay emoción, yo no disfruto. Me gustaron:
-la serie de armarios de bellísima madera en la que, si uno se asomaba, veía las fases de la luna. Yo me asomé sin que me lo explicaran y vi el movimiento, lo extraño de las sombras y las formas..., no la luna.
-el mapa de China en madera también bellísimo. Ese sigo sin saber si significa algo pero Era un objeto bello.
Pero hay cosas que me enojaron: las fotos del jarrón de 1000 año destruido por él. Tan..., tan provocación que no me llega. Y lo de las semillas, fabricadas y pintadas una por una, en un campo arado... Lo único que sentí fueron ganas de pisarlo (no lo hice, eso lo afirmo). O sea..., me alegro de haberlo visto, es una introducción de algo que no hubiera visto sin esa invitación. Y eso es todo. Lo que me emocionó, como siempre me emociona, es la visión de la Vuelta del Riachuelo ahí, una tipa bella, dos jacarandáes. El trasbordador al fondo.

29 de noviembre de 2017

Muy, muy inteligente Outlander. En el último capítulo, raro, no del todo satisfactorio, hubo dos cosas que me parecieron maravillosas en el mismo sentido en que me parecieron maravillosas algunos mensajes escondidos en ciertas telenovelas brasileñas, mensajes de diferencia, de resistencia, digamos. Trato de decirlo sin arruinarle la sorpresa a nadie que no haya visto el capítulo 11 de la temporada 3. Uno: un personaje raro, que se presenta como amenazante, como..., no sé, peligroso, termina de otra forma. Y hay una charla interesantísima sobre el derecho a tener hijos y a no tenerlos de parte de una mujer, una charla que se entiende como posible solamente porque hay personajes que vienen del siglo XX. Sigo disfrutando mucho de esa mezcla de liviandad, sentimentalismo (yo lo necesito mucho ahora), amor totalmente romántico y este tipo de momentos.

27 de noviembre de 2017

Más allá de la tristeza, este fin de semana terminamos Peaky Blinders. Raro lo que me pasó con esta serie (de la que ya hablé en algún momento). En un principio, no me decía gran cosa, parecía de las que no me gustan: todos uno peor que el otro, nadie con quien identificarme. Pero me fue ganando porque lentamente, a lo largo de tres temporadas (que no terminan, sin duda debe haber una cuarta), se va volviendo otra cosa, una cuestión de clase social... Y eso me interesa. No es que haya a quien defender, los "buenos" que a mí me gustan, o hasta me resultan necesarios, no es eso. Pero queda bien claro donde están los horribles. Queda bien claro. La reconstrucción de época (1919 al principio, después un poco más, década del 20), impecable y maravillosa; las actuaciones, excelentes, como corresponde a los ingleses; los diálogos, algunos, inolvidables. La música y el manejo del sonido en general, impresionantes (años que no veo algo así en una serie). La verdad es que, salvo el primer capítulo de la tercera temporada, horrendo, no sé por qué, al final, me gustó mucho.

25 de noviembre de 2017

Suburbicon
Página 12, con sus críticos todos iguales que piensan exactamente igual (salvo alguno de Las 12) le puso un 6. Yo le pondría un 7. Se podría pensar que estamos cerca. Pero no..., porque mis razones son..., digamos, opuestas. Lo cual, empecemos por ahí, prueba que hay que decir desde dónde se mira lo que se critica. Lo dije siempre y lo sigo diciendo (tengo mi libro sobre crítica al respecto: Leer antes). Ellos criticaron que la película fuera una metáfora política (no lo dijeron así pero es eso) para ellos, demasiado evidente. A mí, lo metafórico me encanta. Y no me molesta que sea simple de comprender. Eso estaría muy bien. Me recuerda a la Premio Nóbel Toni Morrison a la que criticaron por "Beloved", esa novela impresionante, porque los personajes no eran personas sino símbolos. Ella dijo: ¿lo único bueno es lo que les gusta a los europeos, los retratos psicológicos? Como sea, la metáfora que hay en Suburbicon, me gusta, y mucho. Y me parece muy inteligente. La persona que hizo la crítica en Las 12, lugar con el que muchas veces estoy más de acuerdo, criticó que los negros que aparecen no estuvieran desarrollados. No estoy de acuerdo: Clooney (el director) y los Coen (guionistas) no están pintando el drama negro con respecto a la vivienda. Para nada: están criticando el sueño americano blanco, WASP. Así que eso tampoco me molestó.
Ahora: mi crítica va por otro lado. A la película le falta tensión, fuerza, interés. Hasta que el punto de vista se centra bien en el chico, es... lenta en el mal sentido, poco interesante. Al final, se vuelve bien tensa y mejora muchísimo.
Me encantó el uso que se hace de la cita a las películas de suspenso del tiempo que retrata (principios de los 60) y la música que se usaba y el punto de vista. Los detalles, impresionantes: el nenito que juega a los cowboys en el frente del súper que se negó a venderle a la negra; la pecera con el aire que sale de un cofre en el fondo mientras Matt Damon habla por teléfono, los anteojos y la ceguera como símbolo. Todo eso, maravilloso. Igual, me alegro de haberla visto. No me voló la cabeza, eso no.

19 de noviembre de 2017

Ayer, Asesinato en el Orient Express. Ese libro, que como todo Agatha Christie está mal escrito pero es muy ingenioso, fue importante para mí. Mi primer policial: me dejó sin aliento. Nunca había leído nada parecido. El policial sigue siendo uno de mis géneros favoritos aunque por supuesto no ella. Pero es un libro que recuerdo casi de memoria, incluyendo los títulos de los capítulos, que también me impresionaron: "Una mancha de grasa en un pasaporte húngaro", "Un grito en la noche"... Vi las versiones anteriores. Esta no me emocionó ni me encantó, nada de eso. Hay errores para mí, sobre todo porque Branagh es demasiado lindo y simpático para ser ese detective insoportable que es Poirot (un personaje que odio y odié desde esa primera vez). Pero lo que sí me interesó fue qué le cambiaron porque habla de cierta diferencia de ideología en los tiempos: la aparición de la cuestión racial me pareció notable... sobre todo porque la pareja del médico es la peor posible (un hombre negro y una mujer blanca). Y me interesó que se cuestionara el binarismo (bueno versus malo) que es la base profunda de esos policiales europeos. Ese cuestionamiento (light pero evidente, y fuertemente marcado) al final fue lo mejor para mí... La duda del detective que no está satisfecho con perdonar... porque no es tan sencillo, no debería serlo, defender la justicia por mano propia. Eso me interesó. Y en estos tiempos horrendos, creo que ir una semana dos veces al cine viene bien.

18 de noviembre de 2017

Leo un libro. Un libro al que llego de casualidad. Digamos que leo El año de la vaca. Y lo leo porque una nota lleva a otra y una declaración se relaciona con una cita y así. Leo un libro que me sacude. Y luego, por casualidad, encuentro un comentario de la autora en una publicación de facebook. Digamos que encuentro un comentario de Márgara Averbach. Entonces, espío su muro y sucede lo que siempre sucede: los autores que me maravillan son personas que me maravillan. No sé si es necesario ser una persona noble para escribir bien. Solo sé que es la escritura de las personas nobles la que nutre mi mundo. Lean El año de la vaca. Van a ser felices.

Gracias... 
Ayer, Paterson. Tan Jarmusch. A mí, me fascinó y yo conocía los nombres de todos los poetas de los que se hablan aunque no sabía que en ese pueblo también había nacido el Costello de Abbot y Costello ni que Ginsberg había crecido ahí. Ni sé si es verdad y en realidad, no importa.
Jarmusch... me gustó todo lo que vi de él, todo, especialmente Dead Man y El camino del Samurai. Todas son películas con sintaxis, estructuradas con cuidado en partes. En este caso, la estructura es previsible desde el primer momento porque hay letras que separan lo que pasa en lunes, martes, miércoles..., etc. Es una rutina. El centro está en la repetición.
Lo fabuloso es que hay otro elemento estructurante y es el dos, el doble. La primera conversación es sobre gemelos y todo el tiempo hay personas de la misma edad vestidos igual y cosas que se repiten: dos poetas, dos cuadernos, son conversaciones de a dos las que el colectivero protagonista escucha en el colectivo, Paterson es el pueblo y él también se llama Paterson y así.
O sea: una película sobre una vida rutinaria. Pero no. Cuanto más la pienso más me interesa ese lado del asunto: porque en la pareja protagonista, un hombre y una mujer comunes, ella con más sueños de grandeza que él pero de grandeza chiquita de todos modos, en la pareja protagonista hay creatividad. En eso, me recuerda un poco (de una manera muy distinta), la maravilla que fue para mí El huésped, donde es el pueblo, los de abajo, los chiquitos, los que tienen el valor para terminar con el monstruo... Acá, el pueblo de abajo, a su manera personal y diminuta que, en el caso de él, no quiere nada más, es artista. Es puro arte. Escribe. Dice. Y lo que dice parece poca cosa pero es cada vez más bello. Y en eso, en esa cuestión diminuta, hay felicidad.
Es una película sobre eso, sobre la capacidad para ser feliz con poco y nada. Y la incapacidad, claro (para eso hay varios personajes alrededor). Y la capacidad para adaptarse en lo necesario al dolor, al mundo y negarse a adaptarse en algunas cosas (celulares, televisores).
La disfruté enormemente. El negro que improvisa un rap con Paul Laurence Dunbar me fascinó.
Es un cine lleno de cariño, de respeto por los chiquitos, lo contrario de la crueldad que parece estar de moda en estos tiempos. Yo digo en general que no me gustan las películas donde no pasa nada. Jarmusch es una excepción... porque yo siento que sí pasa. Pero tal vez esta en particular, sea una película que exige cierto conocimiento previo de la poesía estadounidense..., eso sí. En ese sentido, sigo prefiriendo otras de Jarmusch.

16 de noviembre de 2017

Crueldad

Hablemos de crueldad.
No es mi tema,
no,
pero hoy está en el aire,
brota en las esquinas.
Ayer,
la oí respirar
cuando crucé la calle:
invisible,
entera como siempre,
porque siempre
estuvo.
Hoy está más fuerte,
eso sí.
En este café olvidado,
desprolijo,
frío,
hablemos
de crueldad.
De muerte que se calla,
que se niega
en una sonrisa grande,
torcida en el fondo.
De esa mueca,
hablemos.
De la que abandonaron
detrás de las rejas
porque hizo,
porque sabía,
por un capricho arreglado en oficinas
secas.
De la sed,
hablemos,
no la de ellos.
La nuestra. 

15 de noviembre de 2017

¡¡Por fin!!! Este libro sobre la gran crítica-teórica Pueblo, Paula Gunn Allen, empezó a cocinarse hace muchísimo. Me pidieron un artículo y lo hice..., corregimos, las enormes editoras hicieron lo que había que hacer y aquí está... y es una alegría verlo. Todavía no lo recibí en casa pero espero hacerlo pronto.

14 de noviembre de 2017

Ayer, como todos los lunes, panzada de Outlander... Me vi por fin, la escena de la primera que no había visto nunca: el momento en que ella le dice de dónde viene. No sé por qué no había visto ese capítulo. Esa "scene à faire". Me gustó muchísimo. Estuvo bueno que fuera en un momento de tensión y de confusión, esos momentos en que todo se dice porque no hay fuerza para no decir. Y creo que voy a extrañar cuando termine la tres (esa la veo a medida que la dan) porque me hace falta exactamente ese tipo de relato, inteligente y al mismo tiempo muy de género, muy sobre la unión de dos personas (no el egoísmo o la falta de sentimientos como tantos otros en estos días). Mientras tanto, con Odi, seguimos viendo Peaky Blinders. Descubrí varias cosas al respecto: es de esos en los que no querés a nadie (o sea, no me entusiasma, todos son... terribles, tal vez menos el comunista pero bueno..., esa soy yo, supongo), tiene una reconstrucción de época y unas actuaciones impecables, impresionantes y terribles (la Inglaterra de 1919..., un lugar terrible), y una acción constante. Creo que lo que más me gusta es el contraste tipo Moulin Rouge entre la época y la música totalmente contemporánea y muy, muy bien buscada. Y el personaje de la tía, una mujer fuerte de armas tomar.

9 de noviembre de 2017

Ayer, 9 de Julio. Fuera de los viajes (el de ida peor que el de vuelta), muy largos, muy aburridos, sin luz para leer cuando se hizo de noche y sin nada, nada de comer (5,6 horas y ni un vaso de gaseosa)..., fue una visita hermosísima. Visité cuatro escuelas en las que habían leído varias novelas mías, El bosque del primer piso, Los que volvieron, El año de la Vaca, y charlé con los chicos. Gracias a Valeria Vizzon, a Flor Zambaglione, a Eliana Soto y a todos los directores y docentes que me recibieron.
Algunas cosas que me marcaron (siempre hay cosas que quedan en la memoria, charlamos de eso también en las charlas):
-El entusiasmo y la energía de las profesoras de literatura y su capacidad para llevarla a lugares raros, como la Escuela Técnica. Yo no sabría hacerlo, creo.
-Una joven de una de las escuelas privadas me hizo la pregunta del millón (pero la hizo como una crítica): "Entonces, ¿usted no separa sus opiniones políticas de lo que escribe?" Me gustó la forma directa de preguntar y me gustó ser capaz de decir, con la seguridad con que lo siento "Claro que no, y nadie lo hace, aunque te digan que sí". Se lo expliqué. No sé si entendió pero lo intenté.
-En la última escuela, un chico altísimo y callado me hizo preguntas que no recuerdo, vino a decirme que lo que le gustaba era justamente lo que yo (y otros escritores, claro está, eso dijo) le agregaba a un hecho real como el de Melincué, "lo que le puso, las palabras..." Me emocionó. No sé si supe hacer que él entendiera eso.
-Una charla (y después varios intercambios durante la entrevista) con un profe de Educación Física en la que yo le expliqué lo terrible que era para mí esa materia, lo mucho que la sufría, el desprecio y la sensación de no ser capaz de nada que me daba y él me habló de dos cosas: por un lado, de que las cosas habían cambiado para bien en estos años; por otro, que es cierto que se hacen cosas por tradición, cosas que no tiene sentido hacer.
Seguro hubo más, los comentarios de los directores con los que hablé, el verde violento y bellísimo de todo alrededor, el hermoso parque al que no tuve tiempo de ir...
Gracias por todo, a todos. Pongo algunas fotos que ya están en Internet, ninguna que no.